Despedida Virgili

Ayer, después de 40 años dedicado a la enseñanza, se acabó una etapa para iniciar otra. Treinta y seis de estos cuarenta han transcurrido en el colegio FRANGOAL.  Treinta y seis años que no se borran al salir, por ultima vez, a las 6 de la tarde por la puerta del centro después de haber vaciado el cajón que me correspondía como maestro. Sentimientos y emociones opuestas se hicieron presentes. .
Ahora es momento para el recuerdo.
En todo este tiempo, a lo largo del camino recorrido han habido rosas y espinas, ha sido un camino llano y también con baches, hemos pasado buenos momentos y también malos, que hemos resuelto entre todos los que hemos formado parte de la comunidad del FRANGOAL: maestros, familias, alumnos… pero lo que quedará por siempre son las buenas experiencias vividas a lo largo de estos años.
Son muchos los y las alumnas a quien he intentado enseñar, formar, acompañar, orientar… con más o menos éxito. Seguro que en más de una ocasión me he equivocado, le he fallado a alguien o no lo he tratado como se merecía. Os pido perdón. Todo lo que he hecho ha sido siempre con la mejor intención, con la voluntad y la ilusión de hacerlo lo mejor posible, pensando siempre en mis alumnos y alumnas.
Permitidme que me despida de una manera particular de todas las jugadoras, jugadores y familias que habéis formado parte de los equipos de básquet que he acompañado y que tan buenos momentos hemos compartido juntos. Gracias por vuestra ayuda y compromiso.
Y a todos, alumnos, alumnas, padres y madres, compañeros y compañeras, gracias, porque todos, de una manera o otra, me habéis ayudado y me habéis aportado alguna cosa positiva, de todos he podido aprender.
Me considero un privilegiado por haber estado maestro a lo largo de tantos años, por haber ejercido una profesión que he querido y que me ha hecho feliz.
No quiero decir un adiós, quiero decir: «HASTA SIEMPRE».
Virgili.

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